Una obra futurista que provoca un estado de alerta



El blogger invitado:  En esta entrada se reproduce la presentación de Lilia Hernández que hizo para la presentación de "Los Improductivos", novela de ciencia ficción de Cristián Londoño Proaño, en Santiago de Chile. 

Lilia Hernández es Licenciada en Educación y Profesora de Castellano en Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. Cursó Psicología en Centro de la UNED en Buenos Aires, ejerció como docente en Universidad Nacional de la Patagonia Austral de Puerto San Julián e integró el equipo de investigación de dicha Institución. También estudió Pintura al Óleo y diversas Terapias alternativas. Actualmente se dedica a Talleres Terapéuticos y, principalmente, al oficio de la escritura, con una marcada preferencia por la temática psicológica, centrando el interés en la observación de los diferentes matices de las relaciones humanas y en la ficción existencial.  Sus obras son: "La Carta Póstuma. Ensayo sobre las voces chilenas del suicidio",  "Ficciones detrás del espejo", "Kathartes. El cóndor que soñó con encontrarse a sí mismo" y "Las doce agujas del reloj".


Una obra futurista que provoca un estado de alerta
Por Lilia Hernández

El libro Los Improductivos de Cristián Londoño, es un libro particular que tiene como tema la productividad en una ciudad utópica del siglo XXII. En principio la novela nos relata una competencia primitiva por negociar y ganar las acciones entre los Operadores para llegar a ser el primero en la lista mensual y luego ir ascendiendo puestos hasta llegar a ser la Máxima Autoridad Planetaria. En el sistema antiguo, la gente se cansó de creer en los gobiernos que colapsaron con sus reglas. A fines del siglo XXI se produjo La Gran Quiebra. Todos los países se endeudaron y quebraron. Los Hacedores asumieron el control y el poder mundial. Y he aquí la utopía que nos presenta el autor. El plan del nuevo sistema es “perfeccionar al hombre”; sin embargo la novela deja entrever la contradicción que esto implica, en esta lucha por Trascender y ser el mejor en rendimiento, el ser humano va perdiendo la comunicación y la capacidad de ver al otro. Entonces ¿se puede crear un mundo de igualdad cuando se instaura un mundo que sigue siendo una pirámide en escala social y de valores?


En este punto advierto la referencia de José Saramago, quien en sus obras nos planteaba la creación y utopía de mundos ficticios, que bien podrían alcanzarnos, o bien, si miramos los sistemas gubernamentales que nos rigen, son un artificio que no están lejos de aproximarse a nuestra realidad. Saramago definía su obra Ensayo sobre la ceguera como “la novela que plasmaba, criticaba y desenmascaraba a una sociedad podrida y desencajada”. Esto es lo que vislumbro en la novela de Londoño, el hecho de criticar el sistema.

Estos visionarios Hacedores cobran fuerza en el antiguo sistema quebrado y crean un nuevo sistema gubernamental, donde utópicamente no existen diferencias, aunque la base del sistema social se divide en Productivos e Improductivos, los primeros son sobre valorados y los segundos se desechan. Se atribuyen valores de igualdad, erradicar la violencia, e incluso con la ampolla inyectable de Buxín, puede ser más productivo. Y esto último es la única finalidad.


Las personas pierden sus nombres y se vuelven cifras bursátiles. El Operador 220 es un representativo ejemplo de la situación que el autor quiere reflejar, un personaje que en principio se deja llevar por este afán de ser el mejor en productividad, logrando incluso a escalar como Gerente, sin importar que para ello tenga que actuar traicionando a otros Operadores para lograr su objetivo.

Humberto Maturana y Francisco Varela, nos plantean en su libro El árbol del conocimiento que “el observador es un sistema viviente, y el entendimiento del conocimiento como fenómeno biológico debe dar cuenta del observador y su rol en él” (p. 17)

Por esto, a través de la novela y, de los ojos del protagonista (220), vamos observando que existe otra realidad, no tan evidente, pero que el autor quiere que veamos. Este actuar tiene consecuencias, que se condicen con la utopía planteada por el  sistema. Presenta irregularidades, que el personaje va develando a medida que transcurren los hechos. Él es investigado por la desaparición de la Operadora 305, a esto se suma que recibe una transmisión no autorizada, denunciando que la droga Buxín, provoca mutaciones en los genes y como consecuencia, esterilidad irreversible. Es decir, la especie está en peligro de extinción. 



Esta información, la extraña desaparición de la Operadora 305 y la noticia de que es apresado el Improductivo 410 por la muerte del científico Summers, cuando él sabe que el verdadero motivo es que el propio Summers le suministró ese informe. Todo esto lo confunde y hace que comience el cuestionamiento. Cuando un Improductivo es denunciado por delito de improductividad, cae en manos del Instituto de Genética que toma sus cuerpos, como conejillos de indias, inyectando virus letales y aplicando pruebas genéticas. Aparte está el Centro de Matrices Ovulares, encargados de la clonación humana. Y en el Banco de Órganos, los órganos de los Improductivos son extraídos para ser trasplantados a un nuevo Gerente. 


Pero el error de la tecnología que han ocupado para clonar a los Operadores productivos y crear este engranaje perfecto, como si fuese una máquina; radica en que las nuevas generaciones serían descendientes de los Improductivos, ya que los productivos para lograr la máxima productividad, se aplican Buxín, que es la droga de infertilidad.


En consecuencia, el protagonista advierte que el sistema de los Hacedores no se detendrá ante nada ni nadie, sin importar que la especie se extinga. La enfermiza adicción al poder monopolizado deja en evidencia la nueva grieta, que conlleva la quiebra del capitalismo global y de la humanidad. 

Vale más desechar que tener que remendar, nos diría Aldous Huxley en su obra Un Mundo Feliz (capítulo 5), y es que, resulta inevitable al leer la obra de Londoño, no recordar a este autor y hacer una analogía, donde el desarrollo de la tecnología reproductiva y el avance futurista desmesurado, hace perder otros aspectos humanos. Así como también cabe mencionar a Ray Bradbury, quien decía que no intentaba describir el futuro, si no prevenirlo; referencia que Cristián Londoño aplica cuando deja entrever que el engranaje perfecto de la máquina será destruido. Como resultado a esto, la obra provoca un estado de alerta, e invita al lector a cuestionar el sistema, con más conciencia sobre la humanidad.

Pulp


Por Cristián Londoño Proaño

Las revistas pulp fueron un fenómeno editorial norteamericano. Su denominación se debió a que las revistas pulp fueron elaboradas con papel grueso sin tratar, hecho de pulpa de madera y que amarilleaba con rapidez. Algunas tuvieron pasta gruesa. Mantuvieron bajos costos de producción, se vendieron por millones y se distribuyeron en casi todo el país. Una revista pulp vendió un tiraje de 2.5 millones de ejemplares.


«The Argosy» fue la primera revista pulp. Fue en 1882 que circuló en New York y su editor fue Frank A. Munsey. El mismo editaría otra revista que se llamó: «Munsey Maganzine». Al principio, las revistas estaban dirigidas al público juvenil, pero luego hicieron un viraje hacia las audiencias de adultos. En estas primeras revistas se presentaba las historia en forma de serie que se la podía seguir durante varios números. En enero de 1905, Munsey sacó una nueva publicación pulp: «All-Story». En esta revista publicaron historias enteras e historias seriadas. Siete años después, apareció en octubre en «All-Story», «Tarzán de los simios» y las aventuras de John Carter de Edgar Rice Burroughs. Esto revolucionó el contenido de las revistas pulp, porque fue un éxito. Cuatro años después, en la misma revista pulp apareció «The Curse of Capistrano», primera aventura de otro héroe emblemático: El Zorro.



En la Primera Guerra Mundial, la revistas pulp cambiaron. Mike Ashley en su ensayo «La edad de oro de la ficción pulp» señala que: «Hasta la Primera Guerra Mundial, las revistas pulp recorrieron toda la gama de ficción, buscando atraer a una amplia audiencia, pero a partir de 1915 surgió una nueva generación de revistas pulp especializadas». Entre ellas fueron las revistas pulp de detectives, Western y romance. Ashley acota que: «el período de posguerra vio una explosión de revistas pulp en toda América, con un número cada vez mayor de especialización». Ahí se produjo la mayor popularidad de la revistas pulp.


Entre las revistas pulp de ciencia ficción que gozaron de popularidad fueron Amazing Stories, Weird Tales, Marvel Tales, Astounding Stories y otras más. Ashley señala que: « La primera de ellos había sido Amazing Stories , iniciado por Hugo Gernsback en abril de 1926, aunque estrictamente con su gran formato plano y papel resistente, los primeros números no son realmente revistas pulp. La primera verdadera revista pulp de ciencia ficción fue Astounding Stories , fechada en enero de 1930, publicada por William Clayton». Para la década de los treinta salió la revista pulp del Capitán Futuro y en diciembre de 1936 el único número de «Flash Gordon Strange Adventure Magazine».


Este apogeo de las revistas pulp abrió oportunidades y un nuevo mercado. Este mercado necesitaba de un ejército de escritores. Muchos jóvenes escritores vieron una oportunidad para escribir en las revistas pulp. Estas revistas tenían pocas exigencias de recepción de material y pagaban muy poco. Por citar un ejemplo, si una historia era aceptada en una revista pulp de ciencia ficción, le pagaban al autor máximo cinco centavos la palabra. Muchos jóvenes escritores se vieron en la necesidad de escribir muchísimas historias para sostenerse económicamente sin mirar su calidad. De hecho, muchos de los grandes escritores de ciencia ficción escribieron para estas revistas, entre ellos, Isaac Asimov y Ray Bradbury.



La popularidad de las revistas pulp fue inmensa. Ashley señala que: «En la década de 1930 los puestos de periódicos estaban saturados de revistas pulp». Uno de los virajes en las revista pulp de ciencia ficción y que, también fue un cambio en el género, lo hizo John W Campbell, que en su juventud había escrito historias para las revistas pulp. Campbell se hizo cargo de «Astounding Stories». Le cambió el nombre a «Astounding Science Fiction». En uno de sus ensayos, Asimov menciona sobre John W. Campbell que: «comenzó a buscar escritores que supieran de ciencia y comprendieran a los científicos, que tuvieran una idea de la ingeniería y de lo hacía palpitar a los ingenieros. Y los llevó, amedrentándolos y halagándolos, a escribir historias que trataban sobre adelantos factibles en tecnología y a ocuparse solamente de las consecuencias que esos cambios podían significar para la sociedad».



Los autores que Campbell conquistó para su revista fue Robert Heinlein, Arthur Clarke, Lester del Rey, Theodore Sturgeon, A. A Van Vogt, Hal Clemente e Isaac Asimov. Siendo Asimov, Clarke y Heinlein los representantes más destacados de esta generación.

Gracias a Campbell, las revistas pulp de ciencia ficción adquirieron respetabilidad y seriedad. Muchos de los números de «Astounding Science Fiction» eran esperados con avidez por el fandom.


La popularidad de las revistas pulp cayó en 1950, debido a varios factores entre ellos la competencia en los puestos de venta y la incursión de la televisión. Ashley señala que: « Las revistas pulp prácticamente habían desaparecido de los kioscos a mediados de los cincuenta víctimas de toda clase de aflicciones -comics, libros de bolsillo, televisión- y eventualmente la retirada de su principal distribuidor». Varias revistas de ciencia ficción siguieron circulando, entre ellas «Amazing Stories» y «Astounding Science Fiction» que fue renombrada como «Analog».

Las revistas pulp fueron un fenómeno editorial que tuvo su mayor popularidad entre 1920 y 1950 y se constituyeron en un genero literario con sus propias particularidades.

(Creado a partir de la obra en www.cristianlondonoproano.com)